viernes, 11 de mayo de 2012

El mismo amor, la misma lluvia

Pienso en general:
Unos años más mios, unos años menos suyos.
Un esfuerzo más, un esfuerzo menos en los últimos cuatro de los doce totales.
Una pregunta más, una pregunta menos
 
Pienso en particular:
Una risa más mía, una risa menos.
Una persona más en la fila, una persona menos.
Un segundo más tuyo, un segundo más mío.
Un centavo más en el transporte, un centavo menos.

Cualquier cosa pudo hacer la diferencia,
Mi vida está llena de coincidencias.
¿Destino? a veces creo en él, a veces me siento ilusa;
una parte cree en las casualidades, la otra no.
Que hasta ese "perfume" común y barato,
Que hasta con ese aroma encima disfruté del natural.
Una mano suave, una mano que no quería soltar.

Mi muso inspirador, en todo sentido.
Mi futuro en su palma, la voz decisiva, el abrir de ojos.
La mejor opción.
Mi objeto de admiración.
Mi nombre es sus labios,
La sonrisa correspondida,
Los mil y un tema que podría tratar.

¿Minutos? fueron horas.
¿Perdida? sí, quince es una distancia amplia.
Su vida hecha, la mía empezando a construirse.
La mitad suya que desconozco, la mitad mía que desconoce.
Idealizo, un café, un libro, una película,
Charlas interminables después de un concierto de jazz.

¿Se vale soñar? a veces no es suficiente.
Que los dos años pasaron intactos,
El cabello mal cortado del inicio.
La segunda instrucción que dio un vuelco.
La despedida y su discurso significativo.
¿Será que todo lo suyo será significativo?

Sigo escribiendo mal, me gusta la estructura
Pero aquí no existe.

Recuerdo su no gusto por la poesía.
A mí el ritmo y la rima me envuelven,
La música de las palabras.
¿Qué fue de su atracción por la literatura?

¿Esto alguna vez tuvo coherencia?

Dígame, busco cosas imposibles.
Dígame, ¿por qué la vida es tan extraña a veces?
Sé que no tiene respuestas, nadie las tiene.

Tantas noches de sueños, tantos días de búsquedas sin sentido
Un segundo de olvido y la realidad se confunde con lo onírico:
Te encontré sin buscarte, por unos minutos.
Todo está perfecto, por la cresta que lo está.
Capricho mío el quererlo a usted cuando todo va tan bien,
Capricho mio el creer que se puede.
Quédese ahí, en la idealización
Que quizás no rompa la ilusión.

Y cuando me olvide, llegará otro martes,
Llegará y escucharé una voz por la espalda,
Se dignará a invitarme un café.
"¿Tiene prisa Jannina? Me tienta un café"
(me acordaré de su mal humor al no tenerlo en las mañanas)
Se nos irán las horas en conversaciones
Las risas saldrán por doquier.
Sabrá que compartimos gustos, pensará:
Unos años más y sería perfecto
Me despediré de él, tomará mi mano otra vez,
Le diré al oído: "lo esperaré lo que sea necesario."
Con la mirada dirá una respuesta y yo partiré sin más.

¿Se vale soñar? Sí, a veces, es lo único que nos queda.

martes, 8 de mayo de 2012

La felicidad trae suerte

Fue casi un sueño

Como un día normal se transforma en algo más, mirar de reojo para encontrarlo de sorpresa, reencontrarlo. Los segundos que me costaron creer que era usted.
Sentir el corazón en la garganta, como si quisiera salir de mí, y sentir como todo mi cuerpo tiembla, como me quedo sin palabras. Quería gritar, quería llorar y todo el viaje a mi casa planteándome si de verdad había pasado.

(Justo que ayer pensaba que había perdido la capacidad de sentir algo tan fuerte)

Siempre supe que lo volvería a encontrar en algún lugar, y ahí lo vi, a usted, luego de dos años sin dejar de pensarlo. 
No sé si me toparé con usted otra vez, pero ver su rostro y su sonrisa, escuchar su voz, sentir su olor, tocar sus manos y saber que está excelente me tendrá con una sonrisa permanente por un largo tiempo.


miércoles, 2 de mayo de 2012

Debo agregar

Me da una gran satisfacción el hecho de que mi cabeza me diga, al menos 4 veces por semana: "Jannina, este es tu año."

¡Ya era hora!

miércoles, 21 de marzo de 2012

Veinte

Cuando el "me cuesta" se oculta tras el "no me interesa".
Cuando por vergüenza te sigues guardando las cosas.

Quiero acostarme y, al despertar, volver a tener a tener 12 años...

martes, 6 de marzo de 2012

Bajo los cuervos

Me mira todas las mañana cuando despierto por el costado izquierdo y me recuerda una de mis incapacidades, me dice:

"¿No crees que me falta un poco de color?"

Con el sueño me siento incapaz de tomarle atención, me doy media vuelta y lo ignoro. Cada madrugada lo mismo, cada palabra la siento como una cátedra de mi vida.
A veces no puedo ignorarlo y observo su capa con ausencia de tonalidad y movimiento gracias a las inexistentes sombras, lleva casi dos años con sus diarias demandas y cada víspera del radiante sol y de las precarias lluvias tiendo a dar promesa de, por fin, concederle la vida que tanto anhela.
Cuando salgo de la casa a veces me persigue, aparece cuando siento un lejano sonido a bronce, cuando las reinas y los peones sueles danzar por sus diferentes destinos, cuando las vitrinas me hacen replantearme mis excesos y las frustraciones que cargo.

Por momentos me deja tranquila pero es cada noche cuando sagradamente se empeña en invadir mis pensamientos y en conversar conmigo sobre las metas del día siguiente, siempre son las mismas: "ya, mañana sí".
Sé que debe estar molesto conmigo, sé que le he fallado y sé que algún día no veré su rostro si no una capa que le cubra el cuello seguido por el sombrero y su larga nariz desaparecerá, su espalda será la que me vea despertar en un acto de indignación pero, por las noches, mientras duermo, seguirá reflexionando sobre mí y, quizás, me perseguirá en sueños. Se volteará y me mirará en la profundidad de la noche cuando el cuerpo se apaga y pensará, antes de cambiar de horizonte:

"Cuando me dé la vida, se sentirá capaz de hacer cualquier cosa.
"